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Ansiedad

No es estrés, es ansiedad

29 de abril de 20264 min de lectura
No es estrés, es ansiedad

Una mirada psicoeducativa desde el modelo EMDR

A veces cuesta poner nombre a lo que sentimos. Llamamos «estrés» a casi todo, y otras veces decimos que tenemos ansiedad sin saber qué la diferencia. Entender lo que ocurre dentro del cuerpo es el primer paso para empezar a calmarlo.

¿Qué es el estrés?

El estrés aparece cuando sentimos que tenemos demasiadas cosas que resolver o una situación que nos exige más energía de la que creemos tener. Puede surgir por problemas laborales, familiares, económicos o cambios importantes. El cuerpo se activa para responder rápido: el corazón late más fuerte, los músculos se tensan y cuesta descansar.

El estrés suele estar relacionado con algo concreto que está ocurriendo en el presente. Desde el modelo de Eye Movement Desensitization and Reprocessing, se entiende que el cerebro intenta protegerte activando un estado de alerta para ayudarte a afrontar la situación.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad se parece al estrés, pero muchas veces aparece aunque no exista un peligro real delante. La mente empieza a imaginar amenazas futuras y el cuerpo responde como si estuvieran ocurriendo de verdad. Por eso pueden aparecer síntomas como:

  • Dificultad para respirar
  • Sensación de nudo en el estómago
  • Mareo o aturdimiento
  • Pensamientos repetitivos
En términos sencillos: el cerebro tiene una alarma interna demasiado sensible.

Esto no significa que la persona sea débil ni incapaz. Significa que su sistema nervioso ha aprendido a mantenerse en vigilancia constante, especialmente si ha vivido experiencias difíciles o muy exigentes.

Mitos que confunden más de lo que ayudan

«La ansiedad está solo en la cabeza»

También afecta al cuerpo, al sueño y a la energía. Es una respuesta integral del sistema nervioso, no solo un pensamiento.

«Si no puedo controlarlo, hay algo malo en mí»

El estrés y la ansiedad son respuestas humanas normales cuando el cerebro percibe peligro o sobrecarga. No te define como persona.

«Ignorar lo que siento hará que desaparezca»

Normalmente, cuanto más se evita, más fuerte se vuelve la alarma interna. Escuchar lo que ocurre es el primer paso para calmarlo.

En EMDR se trabaja ayudando al cerebro a procesar lo que quedó atrapado en estado de alerta para que el cuerpo pueda sentirse más seguro otra vez.

Estrategias EMDR para regular el sistema nervioso

Además de respirar lento y mover el cuerpo, en EMDR se utilizan herramientas sencillas para ayudar al cerebro a salir del estado de alarma.

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Lugar seguro

Imagina un sitio real o imaginario donde te sientas tranquila y protegida. Recurre a él cuando notes que la activación sube.

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Abrazo mariposa

Cruza los brazos sobre el pecho y da pequeños golpecitos alternos en los hombros, de derecha a izquierda, lentamente.

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Orientarte en el presente

Mira alrededor y repite «ahora estoy aquí y estoy a salvo». Nombrar lo que ves ayuda al cerebro a salir del modo alarma.

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Estimulación bilateral suave

Caminar, balancearse o escuchar sonidos alternos en ambos oídos puede ayudar a que el sistema nervioso baje de intensidad.

Estas herramientas no eliminan las emociones, pero ayudan al sistema nervioso a entender que el peligro ya pasó.

Poco a poco, el cuerpo puede bajar la intensidad de la alarma y recuperar la sensación de estar a salvo.

Si la ansiedad te acompaña más de lo que te gustaría, podemos mirarla juntas.

En consulta trabajamos con EMDR para ayudar a tu sistema nervioso a recuperar la calma, paso a paso y a tu ritmo.